.

VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA

Isabel Sanz Burgos

 

 

Ir a contenido de la revista

EDITORIAL

Una mente y un corazón

evangelizados

COLABORACIONES

Pastoral colegial

Vida r.a la sombra de Pablo

Proyecto evang. en Soria

Departam. de acción social

Pa-madres toman la palabra

Fe y teatro

PÁGINA CENTRAL

Hacia una pastoral signific.

EXPERIENCIAS

Carta a los agen.de Pastoral

Fraternidad Betania

Historia de un profesor

Pastoral parroquial

Gracias

La otra realidad

TEMÁTICA LIBRE

Esposa, Madre y Fundadora

Madre Celestina Donati (III)

Las citas peligr. de Félix J.

Encuentro culinario

Tercer curso,aventura,éxito

Viaje al centro de la tierra

NOTICIAS COLEGIOS

Provincia de Aragón

Viceprovincia PR-NY

Vicariato Camerún

Barbastro

Peralta de la Sal

Alcañiz

Santo Tomás

Jaca

Logroño

Calasancio

Soria

Cristo Rey

Residencia Calasanz

Virgen de Pilar

Aratorés

Otras Noticias

 

Cuando uno oye a sus mayores maravillas sobre un lugar y su recuerdo les hace brillar la mirada, es el momento de hacer las maletas y partir para allá.

Y así lo hicimos los doce que, en la primera semana de Agosto, nos fuimos a un pequeño pueblecito del sureste francés. Un viaje largo que, sólo por poner el primer pie en aquel lugar, ya había merecido la pena: ¡¡Estábamos en Taizé!!

Gente, mucha gente... maletas, autobuses, despedidas, bienvenidas… un montón de sensaciones que se iban acumulando para procesar más tarde. La cara de todos los que estábamos allí por primera vez era la misma, pero indefinible en una sola palabra; como más tarde pasaría con el resto de cosas que se viven allí.

Y, casi sin enterarnos, ya estábamos moviéndonos como si lleváramos allí varios meses; como mucha gente que allí nos encontramos. Todo estaba perfectamente organizado y, sin embargo, sentías la extraña confianza de poder hacer en cada momento lo que te apetecía más. Es un lugar donde cada uno se marca el ritmo, el objetivo… los hermanos te dan el escenario y el horario.

La oración tres veces al día (al principio te asombra, ¡luego se te hacen cortas!), las comidas, los talleres, los grupos de reflexión… todo está preparado para ti. Es como si alguien te estuviera esperando y, quizá desde antes de que tú lo supieras, ya estaba todo preparado. Creo que esa es una de las claves de Taizé: la acogida.

Por otro lado, Taizé es sentirse en medio del mundo, es un lugar que se sale de las fronteras de Francia. Allí se dan cita lenguas de cualquier parte del planeta siendo capaces de dialogar sin entenderse; es un fenómeno increíble. Quizá fuera uno de los miedos a la hora de ir allí: “¿cómo nos vamos a entender?”; pero los hermanos también han cuidado ese aspecto y, en cada momento, buscan la manera de que todo el mundo pueda entender.

Y de entender va la cosa. En mi opinión, los hermanos de Taizé no tienen nada novedoso. De hecho es volver a lo antiguo, al origen para poder entendernos todos. Cristianos o no, jóvenes o no, españoles o no… en Taizé uno aprende a entender al otro desde el entendimiento propio.