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A LA BÚSQUEDA DEL DORADO

Cómo un SGC puede ser la bicoca para nuestros Centros

Crispín Megino, Sch. P.

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 “El Dorado era un lugar mítico en América. Se suponía que tenía grandes reservas de oro y los conquistadores españoles lo buscaron con gran empeño, atraídos por la idea de un lugar con calles pavimentadas de oro, en donde el preciado metal era algo tan común que se despreciaba. Muchos de ellos murieron en el intento por descubrir la ciudad, ya que las largas expediciones transcurrían por la selva y a la dureza del terreno había que unir la falta de provisiones.

El mito empezó en el año 1530 en los Andes de lo que hoy es Colombia, donde el conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada encontró por primera vez a los muiscas, una nación en lo que actualmente se conoce como el Altiplano Cundiboyacense. La historia de los rituales muiscas fue llevada a Quito por los hombres de Sebastián de Belalcázar; mezclada con otros rumores, se formó allí la leyenda de El dorado, «el hombre dorado», «el indio dorado», «el rey dorado». Imaginado como un lugar, El Dorado llegó a ser un reino, un imperio, la ciudad de este rey legendario.

En busca de este reino legendario, Francisco de Orellana y Gonzalo Pizarro partieron de Quito en 1541 hacia el Amazonas en una de las más fatídicas y famosas expediciones para encontrar El Dorado.

La narración original se encuentra en la crónica, El Carnero, de Juan Rodríguez Freyle. Según Freyle, el cacique sacerdote de los muiscas era ritualmente cubierto en polvo de oro en el festival religioso de Guatavita, cerca del sitio donde hoy está Bogotá.

En 1636, Juan Rodríguez Freyle escribió una versión, dirigida a su amigo Don Juan, el cacique o gobernante de Guatavita:

«...En aquella laguna de Guatavita se hacía una gran balsa de juncos, y aderezábanla lo más vistoso que podían… A este tiempo estaba toda la laguna coronada de indios y encendida por toda la circunferencia, los indios e indias todos coronados de oro, plumas y chagualas… Desnudaban al heredero (...) y lo untaban con una liga pegajosa, y rociaban todo con oro en polvo, de manera que iba todo cubierto de ese metal. Metíanlo en la balsa, en la cual iba parado, y a los pies le ponían un gran montón de oro y esmeraldas para que ofreciese a su dios. Entraban con él en la barca cuatro caciques, los más principales, aderezados de plumería, coronas, brazaletes, chagualas y orejeras de oro, y también desnudos… Hacía el indio dorado su ofrecimiento echando todo el oro y esmeraldas que llevaba a los pies en medio de la laguna, seguíanse luego los demás caciques que le acompañaban. Concluida la ceremonia batían las banderas... Y partiendo la balsa a la tierra comenzaban la grita... Con corros de bailes y danzas a su modo. Con la cual ceremonia quedaba reconocido el nuevo electo por señor y príncipe».

Existen también otras lagunas en el departamento de Cundinamarca en las que se practicaba este ritual y en las cuales se encontraron piezas de oro, exhibidas hoy en día en el Museo del Oro de Bogotá. Las poblaciones muiscas y sus tesoros cayeron rápidamente en manos de los conquistadores. Al hacer inventario de las nuevas tierras obtenidas, los españoles pronto se dieron cuenta de que -a pesar de las cantidades de oro en manos de los indios- no había ciudades doradas, ni siquiera minas ricas, puesto que los muiscas obtenían el oro a través del comercio con naciones vecinas”. (Wikipedia)

Tres lecciones podemos sacar de estas leyendas para aplicar al artículo que nos ocupa: 1.- El dorado como el “locus qualitatis”;  2.- Las calamidades que los conquistadores soportaron en el empeño de su búsqueda; 3.- Los muiscas obtenían el oro a través del comercio con las naciones vecinas.

1.- El dorado como “locus qualitatis”

Después de dos cursos de trabajo intenso (2004-05 y 2005-06), nuestros ocho Colegios obtuvieron su Certificado de Calidad según la norma ISO 9001:2000. El proceso fue arduo; en muchas ocasiones no estuvo exento de crítica y de críticos. En aquel segundo curso de aplicación de lo aprendido en el curso anterior no faltaron expresiones como "mucho papeleo para nada o para ir a peor", "un gasto inútil e innecesario para nuestros colegios”; y la verdad es que fue y sigue siendo un gasto considerable pero bien aprovechado.

Ciertamente se gastaron muchas fuerzas y se quemaron muchas energías y hay que reconocer que el miedo y el reparo que al principio nos daba este tema se han convertido en algo de lo que la inmensa mayoría de nuestros docentes se sienten orgullosos.

Hemos conseguido que se hagan unas programaciones conjuntas, que sean seguidas y evaluadas en los diferentes Seminarios y que todos los docentes desarrollen los mismos elementos en cada uno de los niveles educativos (bueno, la verdad es que todos, todos, no, ya que alguno siempre escurre el bulto). Con el sistema de calidad se han actualizado muchos registros que veníamos haciendo y bien, pero que no quedaba constancia en ningún sitio de ellos, y ante una situación complicada, no teníamos argumentos para la defensa.

No podemos olvidar en este apartado todo lo referente a entrevistas con alumnos y familias; reuniones de claustros, seminarios, tutores, ciclos...; sistemas de gestión y administración; actividades pastorales y de acción social; salidas y actividades extraescolares… Y así podíamos seguir citando tantas y tantas cosas que hacíamos bien y de las que no quedaba constancia.

Al finalizar el proceso en esos dos primeros cursos, nos dimos cuenta que el sistema podía servir para orientar la llamada Calidad Calasancia de nuestros Centros, urgida desde la Congregación General desde la publicación sobre ministerio que hizo con el título de “Evangelizar educando con estilo calasancio”. De esta manera el Secretariado de Educación orientado por Edugés y AFHA-consultores reconvirtió todo el trabajo anterior a una forma novedosa de llevar el SGC adelante y nació el sistema multisite de cómo SGC para nuestros centros de Aragón.

Y dedicamos los cursos 2006-07 y 2007-08 a preparar todo el material de aplicación reelaborando toda la documentación válida para los ocho centros a la vez e insertado en sus procesos las categorías de la Evaluación de la Calidad Calasancia. ¿Lo conseguiríamos? Y lo hemos logrado. Hemos reelaborado la MVV, los procesos y subprocesos, las fichas de procesos y el PSM, de manera que los ocho centros han conseguido aplicar toda la documentación en el curso 2008-09 y han conseguido una nueva Certificación de Calidad (la 3ª) según la Norma ISO 9001:2008.

Resaltemos las dos novedades más significativas del SGC multisite: 1.- La unificación de procesos para los ocho centros y 2.- La inserción de las categorías de la Evaluación de la calidad Calasancia en los procesos y en el PSM de modo que nada se nos quede en el tintero y además tengamos preparado el terreno para aplicar adecuadamente las encuestas de la Evaluación de la Calidad Calasancia sin dudas ni atropellos, seguros de que esas categorías han sido tenidas en cuenta en su aplicación en los ocho Colegios.

Ahora nos quedaría una pequeña tarea pendiente para tener todo bien actualizado; se trataría de incorporar en los procesos la relación adecuada con los nuevos indicadores de Calidad que ha fijado el último capítulo General (el de julio de 2009) y que concretará una Comisión coordinada por un delegado de Ministerio. Por lo tanto, la infraestructura es la adecuada. Continuemos en esta línea para que la Calidad Calasancia se haga más manifiesta en nuestros obras y que a la vez siga siendo estímulo para dar a nuestros alumnos lo mejor de cada uno de nosotros como educadores.

  2.- Las calamidades que los conquistadores soportaron en el empeño de su búsqueda

Estas calamidades pueden referirse a las críticas que la implantación del SGC ha recibido a lo largo de estos años por miembros de los distintos Claustros y las dudas que han aparecido a lo largo del proceso sobre su utilidad (el pretexto fue la obtención de las Certificaciones de Calidad) y aprovechamiento pedagógico y calasancio, que ha sido mucho más importante. También podemos anotar en este apartado los nervios que pasa el profesorado en las sucesivas auditorías tanto internas como externas. Y no menos importantes son las preocupaciones de los Directores, Coordinadores de Calidad, Administradores, para que todo esté a punto en el “glorioso descubrimiento” que hacen los auditores en los días de su concienzudo trabajo. Asimismo dentro de las calamidades podemos enumerar estos dos aspectos que, sin duda, nos deben hacer reflexionar; el primero se refiere al dinero puesto en circulación en cada colegio para obtener la certificación oficial y en segundo lugar, la constatación de que a pesar de hablar tanto de calidad y de SGC, sin embargo, hay más ausencias del profesorado en horas de clase al servicio de dicho SGC, con el consiguiente abandono de la acción Educativa y Calasancia, a la vez que la ruptura del ambiente de trabajo en nuestras aulas.

  3.- Los muiscas obtenían el oro a través del comercio con las naciones vecinas

Los muiscas tenían oro pero no porque tuvieran minas para producirlo sino por su enorme capacidad de relación con los pueblos vecinos y adquirirlo de esa relación vecinal. Si el oro puede ser el SGC multisite en nuestra atípica reflexión metafórica, concluimos que la Calidad no se obtiene sólo por los numerosos registros que hay que tener al día en el SGC ni el minucioso cumplimiento en el PSM sino por el mundo de relaciones que se establecen en el Centro y fuera del Centro que hacen a nuestros Colegios más abiertos a la sociedad, a la Iglesia y a la Escuela Pía y a la interacción educativa; más bien, la calidad está, también, en el mundo de relaciones que se establecen y se cultivan a todos los niveles: directores, coordinadores de calidad, profesores en los grupos de mejora y en las sucesivas reuniones de programaciones que hacen que los “dormidos o los apáticos en el tema” sean espabilados por otros. Hemos podido ver cómo se han podido reforzar las reuniones de etapa, de departamento, de tutores…

Porque la calidad y el sistema de calidad nos ha ayudado a no perder el norte de cómo debemos trabajar y lo que es más importante, qué debemos aportar y sostener para que nuestras obras respondan a una realidad externa y a una demanda familiar, y eso siempre con un estilo y una clase que demuestre que estamos ofertando algo estructurado, organizado y de calidad dentro de nuestro acervo cultural y calasancio.

4.- A modo de conclusión

Nadie puede seguir obrando y actuando como islas. La idea de equipo educativo es la que tiene que resonar en nuestro interior. Y ese equipo se forma desde las actuaciones conjuntas, desde la misma forma de actuar, desde las programaciones consensuadas, seguidas y evaluadas y registradas en sus actas correspondientes...; así nos será más fácil para todos. Y estemos abiertos a las sucesivas invitaciones y sugerencias que nos puedan venir de fuera: otro centro, el Secretariado, la Evaluación Calasancia, el Ministerio, las Administraciones Autonómicas…, todo el que tenga una idea para seguir avanzando con una renovación pedagógica y calasancia continua. Por cierto, ahora desde el prisma de que tenemos que conseguir alumnos “adiestrados” en una serie de competencias básicas.

En esto vamos por el buen camino. Este es el dorado. Nosotros sí que lo hemos encontrado cinco siglos después de que lo “olfatearan” los conquistadores.