|
|
COSAS DE ÁFRICA: Iniciaciones y posesión de 'malos espíritus' y cómo enfrentarse a ellos. Emilio Calcena, escolapio en Camerún |
| . | |
|
|
La
religión es una experiencia universal, hasta en su duda o
negación. Los europeos son religiosos a su manera; los
africanos, a la suya. En ambos casos, adulterada con un montón
de prejuicios, abusos, mentiras, tradiciones y
Sabemos de los prejuicios, ignorancias y abusos de los europeos en lo que concierne a la religión; pero estamos acostumbrados y hasta nos parecen normales y razonables. Nuestros hermanos africanos también tienen sus miedos, ignorancias, tradiciones, y como son -aparentemente- distintos a los nuestros, nos llaman la atención, nos producen risa o nos hacen pensar: ”¡pobrecitos!”. En Europa no nos miramos al espejo para darnos cuenta de hasta qué punto somos pobrecitos. Bien, escojo un tema que nos lleva de cabeza en nuestra Misión, en la Misión vecina, en Bamenda, en Camerún, y me imagino que en buena parte de África. Todos o casi todos están convencidos de que existen buenos o malos espíritus; que hay personas que tienen poderes especiales para manejarlos a favor o en contra de otros, según les caiga bien o mal, o por ganancia económica. Los famosos “marabouts” en francés, “witches” en ingles, “witchdoctor” en pidgin, “ngambe” en nkwen, nuestra lengua tribal, hechiceros en español. En estos últimos meses, todos hablan de una oleada de “iniciaciones”: jóvenes que ven o se imaginan que los han iniciado en algún grupo secreto; o que afirman que han iniciado a otros. El método para iniciar es llamativo: la otra persona te regala un dulce, o un pintalabios, y sin beberlo ni comerlo, ya estás iniciado, aunque tú no seas consciente. Junto a las iniciaciones, existe la convicción de que estas personas están poseídas por el diablo o por malos espíritus. Muchos de ellos tienen un comportamiento raro, que la gente ve como señal de que es verdad. Es curioso que afecte en un 98% a chicas y jóvenes. Apenas algún chico, y no conozco de adultos. Éstos tienen otros comportamientos sospechosos en relación con los hechiceros.
¿Cómo reaccionar y actuar? El primer anillo a romper en esta cadena es la ignorancia de los adultos por medio de su formación. Los padres son los primeros en creer las historias que los hijos les traen de la escuela, de la calle. Y lo primero que hacen es llevarlo al hechicero, o pastor protestante que se ofrece a liberarlos de iniciaciones y posesiones a base de oraciones y ritos. El segundo paso es la formación personal, por medio del dialogo, rompiendo las ataduras de tradiciones y creencias que se incrustan en el pasado. Ojo, no nos escandalicemos. ¡Cuántos en Europa tenemos miedo a ir solos a un cementerio en una noche de tormenta, o a ir solos a un lugar apartado y oscuro! ¿Qué tememos?. También tenemos nuestro inconsciente personal y colectivo. En África, la mayor parte de los difuntos los entierran junto a la casa, incluso algunos cavan la tumba dentro. Desde siempre, los africanos han ido a un hechicero o médico tradicional para que los librara de toda clase de enfermedades, temores, mal de ojo, enemigos reales o imaginarios, con ensalmos, conjuros y cosas por el estilo. Tienen ritos, hacen cortes a los pequeños o grandes para protegerlos de malos espíritus, o de malas intenciones de amigos o enemigos, que nunca se sabe. Bueno, esto es lo normal, es lo tradicional para África. Lo malo es que la nueva ola de iniciaciones y posesiones ha adquirido dimensiones de epidemia, mucho más que por aquí la gripe A. Está en el ambiente; la gente pierde la cabeza y hace lo que sea para proteger a sus hijos/as. No sólo van al hechicero, sino, como he dicho, a pastores protestantes, que quieren adquirir fama de milagrosos y quizá algún dinerillo. Esto es, a escala pequeña, lo que ocurre con los grandes tele-evangelistas de EE.UU; y en África, en Nigeria y Sudáfrica Así que aquí tenemos a padres católicos que llevan a sus hijos/as a cualquier pastor protestante (saben que nosotros no aceptamos su versión) para que recen y recen por ellos, para liberarlos de malos espíritus. Tenemos al lado de nuestra Misión un pastor presbiteriano que echa agua bendita, vende crucifijos (de 200 fr. los vende a 1.000), aceite y agua benditos, algo que va totalmente en contra de la tradición protestante. Y todo para proteger a los clientes de malos espíritus; casi todos van con rosarios al cuello para protegerse. El pastor manda incluso quemar las ropas del supuesto poseído, porque pueden estar contaminadas. Veis como confunden el tocino con la velocidad? Esto es lo que yo llamo hechicería espiritual, incluso cristiana. Abusar de símbolos y nombres cristianos para ritos mágicos. Nuestros grupos carismáticos católicos caen en la trampa y rezan y rezan por los afectados por posesión o iniciación. Incluso algunos sacerdotes nativos hacen lo mismo (sobre todo en la parte francófona para provecho personal). Yo he visto a uno, supuestamente experto, casi ahogar en agua bendita a una chica, que tenia ataques de lo que fuera. Caía en trance, se tiraba al suelo, y cuando volvía en si decía que le obligaban a beber sangre. Todo debido a un conjunto de causas de las que hemos hablado arriba. Era bautista, y esos lo llevan en la sangre. ¿Qué podemos hacer? Ya he dicho algo antes. Este año hemos decidido hacer algo más, de parte del Consejo Pastoral y la Comisión Pastoral de la Misión. Cada dos meses tenemos una actividad en la Iglesia de la Misión, a la que conocemos como: “Oración por los enfermos”. La verdad es que todos estamos enfermos en mayor o menor medida: física, psicológica, emocional, moral o espiritualmente. Y la oración, personal y comunitaria, AYUDA, PROTEGE Y CURA: es la medicina más importante. El programa básico es este: ambiente de canto y alegría. 1. Lectura y comentario de Biblia, por el sacerdote y otros líderes. 2. Exposición Mayor con el Stmo Sacramento: oración de alabanza, petición, intercesiones, liderado por laicos. 3. Bendición “individualizada” con el Stmo. Sacramento. Quiere decir que el sacerdote va por los pasillos para acercar la presencia eucarística del Señor a cada uno. Como en el evangelio, Él es el que cura de cualquier enfermedad, sobre todo del corazón y del alma. 4. Oración del sacerdote con imposición de manos para los que quieran pasar, uno a uno. La oración es breve y personalizada. Es una invocación a la Stma Trinidad por la curación del cualquier tipo de enfermedad en el nombre del Señor Jesús. Estaba yo sólo y pasaron unas 200 personas. Fue un gesto bonito, que tocó el corazón de muchos, el mío incluido. En agosto, cuando vuelva a la Misión, prepararemos la segunda actividad de este tipo; quizá acudan a la bendición con imposición de manos 500 o 1.000 personas; estaré prevenido pidiendo la ayuda de algún otro sacerdote de mi comunidad. Creemos que es una buena manera de trabajar por el bien de nuestra gente, de superar miedos y supersticiones, (como las que hemos expuesto de iniciación y posesión) y de crecer en la fe verdadera en Jesucristo hecha de esperanza confianza y miedo a nada y a nadie, excepto al mal personal, social y global. |