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DESDE LA MISIÓN DE JARKHAND, EN INDIA

José Alfaro del Valle, Sch.P. (Agosto 2009)

 

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Muy querido amigo y “compinche” en la linda aventura de llevar el Evangelio de Cristo por esos mundos de Dios a los rincones más escondidos, y en la fenomenal tarea de luchar por la promoción de los hermanos más olvidados, a través de la educación de los niños.

¿Te das cuenta? En ese encabezamiento está resumido todo lo que humildemente pretendemos realizar los dos, con el entusiasmo que nos regala el Espíritu. Sólo habría que añadir que estas evangélicas locuras las hacemos únicamente por un amor loco al Señor, como instrumentos inútiles, para obedecer la inspiración interior y ser coherentes y felices a más no poder, mientras las realizamos.

Ya sabes que para estos dos años el objetivo es construir y echar a andar dos nuevas misiones: la escuela de Patka y la de Ukurimandi. Enseguida te cuento de ellas. Tratar, trataremos. Que lo consigamos ya es otro cantar, pero que no sea por falta de ganas y de lucha. El Señor nos pide que luchemos, y eso es cosa nuestra. Conseguirlo o no, la verdad es que no es tan importante. Esa cuestión se la dejamos a Él.

Primero de todo te “chismorreo” las sorpresas con las que me he topado al volver. Cuando volví aquí de mis días en España, me encontré que en las últimas elecciones indias había ganado el Partido del Congreso, que ya estaba en el poder, lo cual ha sido muy llamativo e importante. Porque era una lucha feroz contra el nacionalismo violento e intransigente. Eso significa que la mayoría está por la convivencia pacífica de todos los indios. Eso ha dado un respiro y alegría a los cristianos que venían padeciendo horrorosas persecuciones en bastantes provincias.

La “malapata” está en que, aquí en Jarkhand, ha ganado el Partido Nacionalista. No sabemos por dónde vendrán los tiros, ni qué nos deparará el destino. Malo será que se repitan por aquí las atrocidades cometidas en la provincia de al lado. Preparemos el espíritu para lo que venga. No te extrañe que, a pesar de ser el Gobierno Central de tendencia pacífica y conciliadora, después cada Estado se maneja según sus ideas, intereses y criterios particulares, promoviendo o permitiendo las persecuciones y ultrajes a las minorías. En Jarkhand hay muchos millones de adivasis y tribales. Los nacionalistas quieren, por todos los medios, incluso con amenazas, que todos se hagan hindúes. Dios dirá. A veces no sabes qué es mejor, si la corrupción del Gobierno o la violencia justiciera de los guerrilleros.

Y a propósito, tus amigos naxalitas han estado armando de las suyas en esta temporada, asesinando policías y políticos a su gusto, cada día con mayor poder en armas y gente. Te conté que por esta zona por donde estoy dejando los huesos, uno sí y otro también pertenecen al M.C.C. o sea, a esos bichos, y si no del todo en plan armado, sí como alcahuetes, espías y soplones.

Así que ándate con mucho cuidado, disimula cuando te encuentres en el bosque con cualquiera, saluda, sonríe, y sigue sonriendo hasta que lo pierdas de vista. En una de esas, hasta es capaz de pedirte un rosario y todo. Ve preparado y dale si tienes. Si no tienes, dale un caramelo y trátale muy amablemente porque no sabes por dónde salta la liebre. Ha habido muertes y asesinatos por todas las esquinas de estos contornos. Ayer y hoy hemos tenido paro general por la muerte de varios naxalitas. Aunque nuestra escuela no conoce eso del paso. ¡A estudiar!

¡Y no te lo pierdas! Me cuentan que hace un par de días, tus amigos del M.C.C. han ido a Patka, donde estaban trabajando los obreros, a pedir comida y bebida. Y por supuesto, los trataron lo mejor posible, con mucha cordialidad y algún traguito de jaria o cerveza de arroz para que se fueran contentillos. Parece algo extraño todo esto que te cuento, pero mira, como te he dicho otras veces, esos tíos no son tontos, saben muy bien lo que estoy haciendo, ni más ni menos que trabajar por sus hijos, de modo que apoyan a su modo, me respetan, y si me apuras un poco, seguro que están trabajando en la construcción de las escuelas, ganando un jornal.

Pues cuando llegué, lo que me encontré fue un calor insoportable que no te lo imaginas. Todavía no ha llegado el monzón, lo cual puede ser un problema para las cosechas y el trabajo del arroz. El caso es que, día y noche, con este calor de fuego, te deshidratas en dos patadas. La verdad es que venir por aquí, no es solo cuestión de cambiar los pantalones por el pijama. Tiene más bemoles el asunto. Vuelta al eterno arroz “con no sé qué”, al tormento chino del cambio de sueño, sin dormir por la noche y cayéndote en pedazos por el día, a repasar las lenguas que ya las tienes en la trastera, a caminar por esos montes, muerto de cansancio y de sed, hasta que te vas entrenando. Te aseguro que los primeros quince-veinte días, son un poquillo más que medianamente malos. Por descontado que el montón de kilos que me puse por allá este verano, para cuando leas esto ya estarán desparramados por estos caminos, valles y montañas.

En cuanto pude me fui a Patka, a patita, apenas clareaba el día, para no pescar el “sol de justicia”. Me cansé un montón, sobre todo a la vuelta, cuando el sol ya estaba pegando de lo lindo. Allí me llevé una linda sorpresa. Aquello se parecía a los egipcios construyendo las pirámides. Como unos noventa obreros, hombres y mujeres, moviéndose como hormigas, cavando, construyendo, acarreando tierra, piedra, ladrillos, mezcla…  ¡Era un espectáculo de película!

El pozo, después de llegar a los 35 pies de profundidad y un metro de agua, ya está con la pared de piedra junto a la superficie. Se había acabado la piedra-cascajo que se pone entre la pared y la tierra, para mantenerla y dejar pasar el agua entre medio. Así que las mujeres tuvieron que ir a cortar y romper piedra para el pozo. Ahora hay que esperar a que vengan las lluvias del monzón, para que se asiente todo, tierra y piedra, y construir después el brocal y poner las poleas.

De la Escuela ya se ve casi toda la estructura de cimientos, paredes, columnas y aberturas. Y como es grande, es una vista colosal. En la misma situación está el futuro Dispensario. La casa y el albergue recién están en los cimientos; y de la Capilla, todavía no hay nada. Pero en total da una impresión muy buena y esperanzadora de que en abril del año próximo, según lo previsto, si no antes, echaremos a caminar las primeras clases.

La misión de Ukurimandi ha sido una desilusión. Y todo, como sucede por aquí, por culpa de los caraduras cristianos católicos, que buscan dinero a costa de fastidiar al prójimo. Para nada les importa la educación de los niños tribales. A cualquier precio y por cualquier medio, buscan dinero, poniéndote zancadillas y trampantojos, para que les pagues bajo cuerda y te resuelvan los problemas que ellos mismos han creado. A veces pienso que estoy metido  hasta el hocico en la mafia siciliana. El encargado de conseguir los papeles, después de prometer que sí, luego que no, y otra vez que sí, me encuentro con que no ha hecho nada, ni lo quiere hacer. En el fondo es por despecho y venganza, porque le pesqué robando y mucho, y por no haberle dado el trabajo de Ukurimandi, donde habría sacado mucha “pasta”. En este ambiente hay que vivir. Allí sólo encontré algún material acarreado, y los hoyos para las columnas en los cimientos. Como puedes ver, habrá que espabilarse más que un poco, si queremos conseguir el objetivo.

¿Te acuerdas que te dije que las escuelas del Gobierno están desprestigiadas? Como ejemplo te cuento que a escasos 200 metros de aquí, hay una de esas escuelas. Cuando vine a Dérang tenía tres maestros con unos 20 alumnos. Bueno, pues ahora quedan dos maestros con 5 alumnos para los dos;  y la nuestra tiene cerca de 350. Imagínate. Hace dos días convocaron la Asamblea general de todo el pueblo, para estudiar qué hacer, porque los chicos se vienen a nuestra escuela, o mejor, los padres los mandan, y ya sólo falta un suspiro para que no vaya nadie, peligrando su sueldo, bien bueno, de maestros. Se les ocurrió nada menos, entre otras cosas, pedirme que les diera niños de mi escuela para la suya. Les dije que los niños no son cabritas de un rebaño, que yo no soy el padre de las criaturas y que se los pidieran a sus padres. Pero los padres arremetieron a una contra los maestros, diciendo que eran unos zánganos, que no trabajaban, y que ellos eran libres para enviar a sus hijos donde mejor les pareciera. Así, “a lo bestia”, les cantaron las verdades, y los maestros impasibles, aguantando el chaparrón, sin movérseles un pelo. No sé qué decirte, pero poco tiempo de vida le doy a esa escuela.

Como siempre, se nos va yendo el papel y nos quedan un montón de cosas en el tintero. Esta vez he tenido que moverme mucho por allá, por España, motivando a diestro y siniestro, buscando apoyo logístico para las dos misiones. He vuelto más cansado que cuando fui, pero con fruto, porque entre Manos Unidas, otras organizaciones más pequeñas, y los “arietes y empujoncitos” de grupos y los personales, ya tenemos financiada la Misión de Patka.  Para la otra, continuaremos peleándola. Seguro que a pesar de todas las crisis económicas mundiales, las personas buenas, a quienes les duele el prójimo, no han de fallar, y el Jefe que nos dirige y por quien trabajamos, mucho menos.

Recibe un abrazo con mi oración sincera y llena de agradecimiento, mío y de estos niños, por los que, sin conocerlos, estamos dándoles algo de nuestra vida. Y ¡ánimo!, pon buena cara, que hay muchas cosas buenas en el mundo, como las que tú haces.