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UN NUEVO MODO DE SER IGLESIA -JOVEN- (una alternativa) Emilio Calcena, escolapio en Camerún |
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Este es el slogan de nuestra Misión en Futru (Camerún), de la Misión vecina, y hasta de toda la archidiócesis de Bamenda.
En
sí, se refiere al sistema de Pequeñas Comunidades de Base (PCB), que se
La PCB es el corazón del nuevo modo de ser Iglesia. Por otro lado, es tan viejo como los Hechos de los Apóstoles, cuando los primeros cristianos vivían en pequeñas comunidades y se reunían en sus casas. Tratamos de promoverlo por todos los medios, unas veces con éxito, otras sin él, pero nunca nos damos por vencidos. Reuniones semanales para comentar y rezar juntos con la Biblia, encuentros por sectores, asignación de tareas y responsabilidades, formación de líderes, celebraciones ocasionales de la Eucaristía en una de sus casas (tenemos 32 PCB en nuestra Misión), etc. Es algo, unas veces gratificante, otras frustrante, pero llevamos 24 años en la lucha. Algunos cristianos son conscientes y colaboran –algunos comprometidos hasta las cejas-; otros se dejan seducir; muchos no responden. No es fácil, es un modo de ser Iglesia muy exigente y la naturaleza humana es la misma en todas partes. Es mejor ir a misa el domingo y “ya he cumplido”. En África no sería más fácil que en Europa, pienso. Aquí hay unas dificultades; allá, otras. Lo mismo, referente a las oportunidades. Pero hay que tener en cuenta que la iglesia de verdad no es cosa de masas, sino levadura para la masa.
Aparte
de las PCB, hay dos pilares fundamentales de la pastoral de la Misión:
I. EL EQUIPO FORMATIVO PASTORAL y II. EL CONSEJO PASTORAL. El Equipo
Formativo Pastoral fue organizado por el párroco hace años entre los
miembros más
Además, hay otros grupos independientes o asociados al Consejo Pastoral, como Caritas, Organización Parroquial de Coros, Decoradoras, Acomodadores en la iglesia, grupos tradicionales de devoción y pastoral: Carismáticos, Legión de María, Apostolado de Fátima, San Judas, Sagrados Corazones, Hijas de María, grupos de jóvenes y monaguillos en cada una de las siete capillas rurales, aparte de otros de estilo más social y propio del modo de vida africano. Algunos grupos se reúnen semanalmente, otros mensualmente, lo mínimo es cada dos meses, y tienen que informar al Consejo Pastoral. Muchos de ellos pueden caminar solos, otros necesitan ayuda. Imaginaos el movimiento que tiene la Misión, incluso a ritmo semanal. Todas las tardes hay alguna u otra reunión; algún grupo o coro acuden no solo a la misión principal, sino a las otras seis. Leer la sección de anuncios de actividades y reuniones de la Hoja Parroquial en las Misas de cada domingo toma una media de 15 minutos, que ya es decir. El otro pilar es el CONSEJO PASTORAL, con representantes elegidos democráticamente de todas las Misiones rurales, Comisiones y grupos pastorales, dirigidos por un Comité Ejecutivo elegido también por votación de los miembros del Consejo. Ellos llevan la reunión. El párroco asiste pero no dirige; participa, tiene su voz autorizada, pero está abierto al dialogo como todos los demás. Las decisiones se toman por consenso, por mayoría, no por imposición. Unos 75 miembros se reúnen cada dos meses (aparte de reuniones extraordinarias) para decidir sobre casi todas las áreas de la vida parroquial. Tenemos tres Escuelas Primarias, un Parvulario, una Escuela de Formación Agro-Animal, con sus propias estructuras, que son parte integrante de la vida y obra de la Misión. Esta es sólo una relación somera. Quedan muchas otras cosas, a nivel de Misión Rural, de Arciprestazgo, de Archidiócesis, incluso de la propia Misión. Pero es suficiente para dar una idea. Los laicos tienen una labor esencial en toda la obra de la Misión; sin ellos terminaríamos siendo la Iglesia Vieja. El trabajo es mucho. Los sacerdotes y religiosos tenemos la colaboración y ayuda de muchos laicos. Todos somos la iglesia, cada uno tiene su tarea que cumplir Quizá dé un poco de envidia, ¿verdad? Como decía al principio, no es fácil; pero estamos en la tarea cada día. Al final, hay que afirmar, parafraseando a S Pablo: no hemos llegado a la meta (ni llegaremos), pero sabemos que vamos en la dirección correcta. |