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100 AÑOS DE OBSERVACIONES METEOROLÓGICAS EN DAROCA

P. Dionisio Cueva, Sch. P.

 

 

.Este es el título de un precioso volumen, publicado por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Madrid 2009. Son 257 páginas, tamaño 59 x 30 Papel de buena calidad, “reciclado al 100% totalmente libre de cloro”. Todo a lo grande, vamos, como las numerosas ilustraciones, mapas, fotografías terrestres y aéreas, tablas comparativas, pirámides de población y cuadros gráficos. Debo aclarar, amigo lector, que aunque se celebra este año el centenario, el Observatorio fue fundado e instalado a finales del siglo XIX en la terraza del colegio y en un torreón de la muralla vecina. Lo que sí empezó en 1909 y se prolongó por manos escolapias hasta 1970 fueron las observaciones meteorológicas diarias, mandadas desde Daroca a Madrid y que se conservan en su totalidad. Merece la pena que te detengas en algunas de estas “observaciones”, tal como las transcribe el libro. Gozarás con la sabiduría y el buen humor del respectivo observador, y podrás anotar en tu cuaderno de ruta sabrosos detalles sobre clima, lluvia, viento…

El contenido doctrinal del libro se articula en tres bloques sucesivos: I, Bloque Histórico-Geográfico; II, Bloque Climatológico; III, Estudios de Caso. Todos los capítulos de estos tres bloques, están firmados por auténticos especialistas. Me voy a detener unos momentos en el primer bloque, por sus referencias escolapias.

Ya en los Prólogos iniciales se menciona a los escolapios, se reconoce y agradece su atrevimiento al fundar el Observatorio y se hace una mención especial “al insigne Escolapio aragonés D. Blas Aínsa, cuya idea inicial fue el germen del Observatorio de Daroca”. Más adelante, dentro del capítulo titulado El factor humano, D. Javier Ferraz Campo presenta la biografía, con fotografía incluida, del P. Blas Aínsa. Otras dos páginas, a continuación, para entregarnos la biografía con dos históricas fotografías del P. Juan Serrano Carrato. Y más resumida, también la biografía del P. Santiago Español.

Te presento a continuación el cuadro exacto de los escolapios que dirigieron, entre 1909 y 1970, el Observatorio de Daroca:

P. Santiago Español  Octubre 1909 – Agosto 1916
P. José Bielsa Septiembre 1916 – Septiembre 1919
P. Juan serrano Carrato Octubre 1919 – Octubre 1949
P. Eusebio Pera Penella 6 de Noviembre 1949 - Septiembre 1955
P. Manuel Ovejas Martínez Octubre 1955 - Septiembre 1961
P. Marcelo Comín Sanz 1961 – 1964
P. Gerardo López Riaño 1 de Enero 1966 - Octubre 1970

Como puedes ver, el período más largo de observación y servicio corresponde al P. Juan Serrano Carrato, desde el otoño de 1919 hasta el día mismo de su muerte. El Observatorio estuvo subvencionado en sus inicios por la División Hidráulica del Ebro y más tarde por la Confederación Hidrográfica del Ebro. Este organismo suprimió la subvención, pero “a pesar de esto, el Observatorio siguió siendo atendido por el padre Juan Serrano Carrato”. Pero hizo más, mucho más, el P. Juan. Valga este ejemplo, que copio textualmente: “Desde 1928, fue jefe del campo de aterrizaje y Delegado de las líneas aéreas desde su creación. Se le encarga del Servicio Meteorológico de Daroca para cubrir las necesidades de la línea Madrid-Barcelona. El campo de aviación estaba situado a 9 km, en el pago de “Los Comunales”, en el término municipal de Nombrevilla, propiedad arrendada a D. Manuel Lorente Bernal. Este campo fue empleado con frecuencia por la línea Madrid-Barcelona y en caso de alguna emergencia los aparatos daban unas vueltas sobre Daroca y el P. Serrano se desplazaba en taxi para atenderlos. Todavía se conservan restos de los edificios que emplean los pastores para su cobijo”

En el libro figuran más nombres y más detalles con matiz escolapio, que habrá que tener muy en cuenta cuando se intente escribir la historia del colegio de Daroca. Hasta mi nombre aparece reiteradamente. En el citado capítulo y concretamente en el apartado Agradecimientos he podido leer: “Al P. Dionisio Cueva, que con amabilidad y disponibilidad acogió la idea del Centenario y aportó la mayoría de las fuentes del período escolapio”.

Soy yo quien debe agradecer, Don Javier. Porque este libro es una verdadera joya, que honra a sus autores, a la meteorología española, a la ciudad de Daroca y a las Escuelas Pías de Aragón.