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Ejercicios de comunicación para hacer comunidad

(Frontera - Egian)

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Para orar al comienzo o final de las reuniones de comunidad

("Frontera - Egian")

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Revisión de vida

("Por un mundo mejor")

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Secretariado de Pastoral - Crónica de un verano

(P. José Ignacio Bilbao)

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En la Iglesia todos gozamos de una diversidad de dones y ministerios  cuyo autor único es el Espíritu Santo. Hay diversidad de dones complementarios de modo que todos en común formamos a Cristo, el Hombre perfecto. Pero esto no lo conseguimos una vez por todas, ya que somos peregrinos en el tiempo; en efecto, siempre caminamos en la penumbra y, por ello, siempre tenemos necesidad de conversión y de renovación. Hay que verificar, por ello, constantemente nuestra mutua disponibilidad apara la salvación, de modo que, viviendo la verdad en la caridad, crezcamos en Cristo, nuestra cabeza.

Por esto, la revisión de vida es inherente a nuestra vida cristiana, a nuestra vida de fe en el Cristo Cuerpo Místico. Es el pueblo de Dios el que vela y avanza, adaptando paso a paso su camino y su ritmo de marcha hacia Dios que pasa y se manifiesta en los signos de los tiempos. Es la comunidad que dialoga en la fe y en la esperanza, para que Cristo Resucitado y su Espíritu vivificante actúe permanentemente en ella la novedad de vida, y así llega a ser testigo expresándose mediante la palabra, la acción y la presencia.

La revisión de vida se articula en:

Revisión de la vida interna de la comunidad, de la cotidianeidad de su vida.
Revisión de su actividad apostólica, ejercicio muy necesario en la Iglesia

Puede hacerse de muchos modos, según la necesidad de crecimiento o de maduración del grupo. La forma más sencilla es aplicar el mismo sistema de la comunicación de vida, atendiendo a las experiencias comunitarias o apostólicas, en lugar de atender a las estrictamente personales.

Puede hacerse también de modo más complejo con el método del ver-juzgar-actuar.

1. REVISIÓN DE VIDA COMUNITARIA

ESTILOS

La comunidad, a la luz de la Verdad y del Bien que es Dios, se reúne en el nombre de Jesús para evaluar sus relaciones cambiantes, interpretándolas a la luz del Evangelio y asumiendo un compromiso comunitario.

Se pueden añadir a cuanto se ha dicho sobre “la comunicación de vida”, algunas características propias de esta forma de diálogo comunitario en el espíritu.

Se supone en todos una educación para el diálogo progresivamente desarrollado a través de las otras formas de diálogo en el Espíritu ejercitadas previamente en el grupo o comunidad.
Igualmente se supone que estamos ante una comunidad que quiere vivir el Evangelio hasta las últimas consecuencias y un clima de oración que dispone para el crecimiento de la comunidad según el proyecto de Jesucristo.
Hay que descartar la tentación de hacer de esta experiencia una experiencia de terapia de grupo. En sí misma, la revisión de vida no tiene nada que ver, ni mucho menos, con las técnicas modernas de las dinámicas de grupo, ni debe ser una descarga de las tensiones recíprocas acumuladas en el aislamiento y en la soledad a lo largo del tiempo.

MÉTODO

Se puede comenzar con una oración comunitaria, o simplemente con la lectura de un texto bíblico apropiado para concentrarse en el Espíritu. Después se trata de:

VER

Se enumeran los hechos que afectan a toda la comunidad y que merecen ser evaluados a la luz del Evangelio 
Se elige uno de estos hechos para ser objeto de revisión
Se explicita el hecho de modo objetivo y detallado
JUZGAR
Se analizan las causas históricas, las razones latentes y las consecuencias del hecho
Se buscan los textos del Evangelio en los cuales vemos los criterios de Jesucristo que van a dar luz sobre el hecho que se evalúa, para confrontarlo con la Palabra de Dios
A la luz del Evangelio se verifican los compromisos que pueden ser asumidos

ACTUAR

Se intenta precisar el compromiso que la comunidad debe asumir ante el hecho propuesto u otros similares.
Se concluye con una decisión de la comunidad que puede ser celebrada en una liturgia de la Palabra o en la Eucaristía.

2. REVISION DE VIDA APOSTOLICA

ESTILOS

Supone una gran humildad para reconocer las carencias humanas y una gran nobleza en el alma para interpretar y juzgar hechos y situaciones de las personas.

Igualmente supone en las personas que se someten a la revisión apostólica, una disposición honesta para reconocer y dar vía libre a los dones y carismas de los otros, un esfuerzo para superar los límites propios y de los demás, y una disponibilidad para llevar a la práctica las funciones y los compromisos que el grupo juzgue oportunos.

Exige un clima de gran responsabilidad personal y colectiva para que triunfe el criterio del bien común, y la disposición a sacrificar todo a este bien.

La revisión apostólica es propia de los grupos ya maduros humana y cristianamente; y a la vez es un medio eficaz para seguir madurando más aun y para obtener, de este modo, una acción conjunta que favorezca el testimonio de la unidad en la diversidad.

Además compromete al grupo en un empeño creativo de proposición de soluciones a base de nuevas posibilidades, nuevos métodos y procedimientos y ayuda a superar anteriores precedentes negativos, esquemas inútiles fallidos, etc. Y todo esto en un clima en el que cada miembro de la comunidad se sienta activo y participe verdaderamente de la obra común.

En la revisión apostólica se trata de verificar, a partir de una anterior planificación, los compromisos comunes, evaluar la eficacia y el método que sostenía esa planificación. Y finalmente readaptar la nueva acción a seguir, a la luz del primitivo plan y de la nueva luz aportada en la revisión misma, en fraterna convivencia y en flexible solidaridad.

En un nivel más profundo, se trata de hacer presente a Cristo Luz en la comunicación de vida que nace espontánea en el trabajo común. Cada uno ofrece su parte de verdad, en orden al bien común y al mutuo compromiso para conseguir la adaptación continua a la realidad. De aquí nace una nueva riqueza y profundidad de juicio para interpretar los hechos, situaciones y funciones, y para fijar los criterios para la acción. Aquí se enraíza el servicio de la autoridad y la ascética del bien común que implica un volcarse de sí mismo y de cada uno en la acción diversificada y unitaria el grupo.

De todo esto se deduce una presencia testimonial más transparente: “en esto conocerán que sois discípulos míos” (Jn.13,35).

MÉTODO

El método que se propone puede desarrollarse de forma sencilla o más compleja. Depende de la oportunidad y de la posibilidad del grupo.

Según la profundidad y las implicaciones del argumento de revisión, se deberá dedicar tiempo ampliamente suficiente. La revisión podrá durar unas diez sesiones. Es importante que el grupo no tenga sensación de opresión ni de prisas.

Hay que considerar la oportunidad de incluir también la revisión de las personas, ya que es absolutamente necesario evitar que ésta sea una ocasión de encuentros pobres interpersonales contraproducentes.

Y, como todo trabajo en grupo, también éste debe ser llevado con elasticidad.

Se puede comenzar con una oración comunitaria o con una comunicación de vida que favorezca un clima de sencillez evangélica y de gozosa disponibilidad para el bien común. Después se trata de:

VER
a) Lo que se había programado: ¿qué hacer? ¿Quién lo había de hacer? ¿Cómo había que hacerlo?
b) Los resultados positivos y negativos según el parecer de cada uno y según las impresiones recibidas del exterior.

Después de estas informaciones se pasa a un análisis profundo:

a) Del compromiso llevado a cabo a la luz de los criterios iniciales o emergidos a o largo del desarrollo de la acción. 
b) De las personas, atendiendo a la capacidad y a los límites manifestados en la puesta en práctica de los compromisos.
c) De la comunidad, desde el punto de vista de la mutua complementariedad y del testimonio dado.

Posteriormente, vista la situación de las personas y del grupo, se pasa a:

JUZGAR
a) Se analizan las causas y los efectos de la situación, a la luz de la naturaleza, de los fines y de los objetivos del grupo
b) Se proyecta luz del Evangelio, de la doctrina conciliar, etc. (lectura desde la fe de los hechos en cuanto signos de un acontecimiento salvífico) sobre la situación presente y futura.

De este juicio deben salir los elementos para formular nuevos criterios de acción y para readaptar la programación hacia el futuro que viene dado en la tercera parte de la revisión:

ACTUAR
a) Se ponen delante los criterios de acción comunes para adaptar más a las personas las funciones y los compromisos 
b) Se hace previsión del dinamismo de crecimiento; a la luz del plan general se establecen:
Los objetivos intermedios metas.
Los medios para conseguir cada uno de éstos.
Los ejecutores.
Las cadencias del proceso.
La fecha de la próxima revisión .
c) Se hace la síntesis formulando una tarea

(Documento del movimiento "Por un Mundo Mejor")

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