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Ejercicios de comunicación para hacer comunidad

("Frontera - Egian")

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Para orar al comienzo o final de las reuniones de comunidad

("Frontera - Egian"

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Revisión de vida

("Por un mundo mejor")

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Secretariado de Pastoral - Crónica de un verano

(P. José Ignacio Bilbao)

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Me estoy refiriendo a nuestro magisterio último, el de los Capítulos Provincial y General, además del de nuestras Constituciones, que aquí no traigo a colación.

Corremos el peligro, cada vez más porque nuestra alma está “tocada de cierto alzheimer espiritual”, de olvidarnos enseguida de las líneas esenciales que nosotros mismos nos hemos dado para seguir estando vivos y al día en las diversas facetas de nuestra vida religiosa.

Por ello, nos irá bien recordar el origen, el principio, el camino nuevo que ahí contemplamos y que queremos seguir, a nivel institucional (Provincia y Orden) y a nivel personal.

Hay puntos, sobre todo de nuestro Capítulo Provincial, muy precisos, concisos, hermosos y claros que cumplidos aportarían, a nuestras comunidades y obras, calidad, a pesar de las dificultades presentes y diáfanas de la edad y de la enfermedad, que, por otra parte, en contadísimos casos, pueden resultar paralizantes para el cumplimiento de muchas de las líneas que vienen más abajo.

Hay una dirección en éstas que nos invita a recorrer un proceso de mayor comunicación interpersonal y una participación corresponsable de todos para lograr que la comunidad sea viva, lugar amable de encuentro, de oración y de verdadera familia.

Hay otra dirección que, en línea de Comunidad Provincial, pide generosidad en los religiosos para hacerse disponibles en beneficio de las pequeñas comunidades y de los religiosos ancianos, enfermos y jóvenes. También en la pastoral de nuestros centros y de parroquias y en la Iglesia Local.

La sorpresa que cualquiera de nosotros puede constatar fácilmente es la poca disponibilidad para poder hacer realidad estas bellas propuestas aún incluso dentro de la misma comunidad que, en su correspondiente capítulo local, aprobó algunas de esas propuestas. Se puede comprobar también en personas que parece aprobaron las propuestas y que, incluso exigiendo hoy su cumplimiento, creen que no van con ellas, sino con los demás hermanos o con los superiores, Rector y Provincial.

No deseo anidar el pesimismo en mi corazón: se lo pido a Dios muchas veces, casi cada día. Pero también soy realista.

Es cierto que hay casos, como siempre, en que la generosidad, la presencia en la dificultad, la aportación y el arrimo firme del hombro son señal clara de la presencia gozosa de Dios: “cuando un hombre nada tiene y aún reparte, cuando un pobre pasa sed y agua nos da, cuando el débil al hermano fortalece, va Dios mismo en nuestro mismo caminar”.

Pero vayamos a la consideración de nuestros documentos que no necesitan exégesis ni explicación alguna.

I. EL CAPÍTULO GENERAL

En la primera línea general de acción aprobada en el Capítulo General, aparece el plan operativo siguiente:

Testimoniar la vida escolapia en el seguimiento de Cristo, poniendo especial atención en el cuidado de las personas y de las comunidades.

Y, en la segunda línea general, que incide más directamente en nuestra vida comunitaria y en nuestra espiritualidad, se nos presentan estos dos planes operativos:

 I. Asimilar personal y comunitariamente los documentos del Magisterio de la Iglesia y del Capítulo General sobre vida espiritual y comunidad.
II. Favorecer entre nosotros experiencias de fe, con actitudes de escucha y silencio, para crecer en la conciencia de ser comunidades de fe.

II. LA CONGREGACIÓN GENERAL

En la programación de la Congregación General para el bienio 2004-05, respecto a la línea primera general, nos propone estos dos objetivos:

 1. Cuidar pastoralmente a los religiosos para que den testimonio gozoso de su consagración.
 2. Facilitar ayuda humano-espiritual a quien lo necesite y solicite.

Y, en la segunda línea, estos otros:

 I.1. Conseguir un conocimiento del documento”Caminar desde Cristo”.
 I.2. Conseguir una asimilación del Documento Capitular “Vestidos solamente de Evangelio y sandalias”.
II.1. Conseguir una celebración de la Eucaristía participada, jugosa y profunda, tanto cuando se celebra en comunidad como en servicio pastoral.
II.2 Lograr que el ejercicio diario y completo de la Liturgia de las Horas, conjugando las celebraciones comunes con el rezo personal, sea una experiencia rica de oración.

III. CAPÍTULO PROVINCIAL

La Comisión de Vida Religiosa presentó al Capítulo Provincial una serie de puntos diversos y diferentes que se aceptaron por toda la asamblea y se priorizaron. Los referentes a nuestra vida comunitaria y a las comunidades son éstos:

  1. Los Rectores sean prioritariamente los verdaderos “animadores de la Comunidad”. Que consecuentemente haya una presencia activa del Rector en la Comunidad religiosa.
  2. Los Rectores deben hablar con los religiosos jubilados y sin clases, que puedan ayudar en algunas actividades de la Comunidad o de la casa, siempre que no tengan también otras ocupaciones importantes.
  3. Las relaciones de comunicación interna han de ser rimero humanas: de convivencia, de confianza, de buen trato, de diálogo. Algunas salidas comunitarias podrían ayudar mucho a la convivencia.
Deberíamos ser imagen de unidad, de corporación. Señalar siempre lo positivo, especialmente hacia fuera. Y mostrar, en todo tiempo y lugar, el Amor a los hermanos.
  4. Se ha de prestar atención especial a los jóvenes, enfermos y ancianos. Creemos, sin embargo, que los religiosos de la enfermería provincial están bien cuidados. Los religiosos ancianos, que se valen por sí mismos, deben permanecer en sus respectivas Comunidades.
  5. Que los religiosos se encuentren bien en casa. Cuidar los espacios comunes: oratorio, biblioteca, quiete, comedor: que sean lugares de encuentro.
  6. Procurar que, salvo raras excepciones, los religiosos estén presentes en los momentos o actos de comunidad. Las capellanías deben acomodarse a nuestros horarios, respetando siempre nuestra oración de la mañana, no al contrario.
  7. Organizar las reuniones de comunidad señalando puntos a tratar, dialogando, en una reunión de sólo una hora y con un buen moderador. Que no falte información puntual de todo lo doméstico y provincial.
  8. Que las comunidades pequeñas tengan de hecho el número mínimo de Religiosos que mandan las Constituciones y Reglas. Se puede prescindir de algunos religiosos en algunas Comunidades numerosas para resolver el problema de las minicomunidades.
  9. Es conveniente que haya cambios en las comunidades.
10. Que, manteniéndose los actos comunes, haya una mayor colaboración de las Comunidades en las actividades de los Centros.
11. Han de encontrarse métodos y formas para una mayor relación y comunicación y un acercamiento más frecuente y cordial con los laicos de nuestras obras. Que ello no sea obstáculo para que respeten nuestra intimidad.
12. Tendríamos que colaborar más con la Iglesia Local, sin abandonar nuestro carisma. Por ejemplo en celebraciones dominicales de la Eucaristía.
13. Es muy difícil potenciar nuestra espiritualidad calasancia, sin recuperar el espíritu de oración y pobreza con verdadera transparencia. 

IV. CONGREGACIÓN PROVINCIAL

En la programación bienal, la Congregación Provincial marca estas líneas operativas para revitalizar nuestra vida comunitaria:

 1. Que cada comunidad revise su manera de evangelizar y su modo de presencia, en cuanto comunidad religiosa, para que su mediación profética cristiana llegue a tener más calidad significativa.
 2. Facilitar y animar a los religiosos a realizar actividades y experiencias de un compartir progresivo de la vida interior, a nivel humano y de fe.
 3. Fomentar más la comunicación interpersonal dentro de la comunidad, de forma que ésta sea más comunidad de vida que de trabajo.

Los documentos son claros y precisos. Poner en práctica su contenido nos va a costar porque no hemos sido entrenados ni educados en estas mediaciones de compartir con los hermanos vida y fe, nuestra interioridad, aquello que vivimos por dentro; hemos sido durante muchos años como un búnker herméticamente cerrado en el que nos hemos defendido de los demás, pero en el que vivimos muy aislados, solitarios y tristes. Tal vez, sólo la gracia y el Espíritu de Dios serán capaces de derretir esas paredes de nuestro búnker. Pero ayudémosle: está en nuestras manos facilitarle la tarea. 

 

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