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Me estoy
refiriendo a nuestro magisterio último, el de los Capítulos Provincial
y General, además del de nuestras Constituciones, que aquí no traigo a
colación.
Corremos
el peligro, cada vez más porque nuestra alma está “tocada de cierto
alzheimer espiritual”, de olvidarnos enseguida de las líneas
esenciales que nosotros mismos nos hemos dado para seguir estando vivos
y al día en las diversas facetas de nuestra vida religiosa.
Por
ello, nos irá bien recordar el origen, el principio, el camino nuevo
que ahí contemplamos y que queremos seguir, a nivel institucional
(Provincia y Orden) y a nivel personal.
Hay
puntos, sobre todo de nuestro Capítulo Provincial, muy precisos,
concisos, hermosos y claros que cumplidos aportarían, a nuestras
comunidades y obras, calidad, a pesar de las dificultades presentes y
diáfanas de la edad y de la enfermedad, que, por otra parte, en
contadísimos casos, pueden resultar paralizantes para el cumplimiento
de muchas de las líneas que vienen más abajo.
Hay
una dirección en éstas que nos invita a recorrer un proceso de mayor
comunicación interpersonal y una participación corresponsable de todos
para lograr que la comunidad sea viva, lugar amable de encuentro, de
oración y de verdadera familia.
Hay
otra dirección que, en línea de Comunidad Provincial, pide generosidad
en los religiosos para hacerse disponibles en beneficio de las pequeñas
comunidades y de los religiosos ancianos, enfermos y jóvenes. También
en la pastoral de nuestros centros y de parroquias y en la Iglesia
Local.
La
sorpresa que cualquiera de nosotros puede constatar fácilmente es la
poca disponibilidad para poder hacer realidad estas bellas propuestas
aún incluso dentro de la misma comunidad que, en su correspondiente
capítulo local, aprobó algunas de esas propuestas. Se puede comprobar
también en personas que parece aprobaron las propuestas y que, incluso
exigiendo hoy su cumplimiento, creen que no van con ellas, sino con los
demás hermanos o con los superiores, Rector y Provincial.
No
deseo anidar el pesimismo en mi corazón: se lo pido a Dios muchas
veces, casi cada día. Pero también soy realista.
Es
cierto que hay casos, como siempre, en que la generosidad, la presencia
en la dificultad, la aportación y el arrimo firme del hombro son señal
clara de la presencia gozosa de Dios: “cuando un hombre nada tiene y aún
reparte, cuando un pobre pasa sed y agua nos da, cuando el débil al
hermano fortalece, va Dios mismo en nuestro mismo caminar”.
Pero vayamos a la consideración de nuestros
documentos que no necesitan exégesis ni explicación alguna.
I. EL CAPÍTULO
GENERAL
En la
primera línea general de acción aprobada en el Capítulo General,
aparece el plan operativo siguiente:
| Testimoniar la
vida escolapia en el seguimiento de Cristo, poniendo especial atención
en el cuidado de las personas y de las comunidades. |
Y, en
la segunda línea general, que incide más directamente en nuestra vida
comunitaria y en nuestra espiritualidad, se nos presentan estos dos
planes operativos:
| I. |
Asimilar
personal y comunitariamente los documentos del Magisterio de la
Iglesia y del Capítulo General sobre vida espiritual y comunidad. |
| II. |
Favorecer
entre nosotros experiencias de fe, con actitudes de escucha y
silencio, para crecer en la conciencia de ser comunidades de fe. |
II. LA
CONGREGACIÓN GENERAL
En la programación de la Congregación
General para el bienio 2004-05, respecto a la línea primera general,
nos propone estos dos objetivos:
| 1. |
Cuidar
pastoralmente a los religiosos para que den testimonio gozoso de su
consagración. |
| 2. |
Facilitar
ayuda humano-espiritual a quien lo necesite y solicite. |
Y, en la segunda línea, estos otros:
| I.1. |
Conseguir un conocimiento del
documento”Caminar desde Cristo”. |
| I.2. |
Conseguir una asimilación del
Documento Capitular “Vestidos solamente de Evangelio y sandalias”. |
| II.1. |
Conseguir una celebración de la
Eucaristía participada, jugosa y profunda, tanto cuando se celebra en
comunidad como en servicio pastoral. |
| II.2 |
Lograr que el ejercicio diario y
completo de la Liturgia de las Horas, conjugando las celebraciones
comunes con el rezo personal, sea una experiencia rica de oración. |
III. CAPÍTULO
PROVINCIAL
La Comisión de
Vida Religiosa presentó al Capítulo Provincial una serie de puntos
diversos y diferentes que se aceptaron por toda la asamblea y se
priorizaron. Los referentes a nuestra vida comunitaria y a las
comunidades son éstos:
| 1. |
Los Rectores sean prioritariamente los
verdaderos “animadores de la Comunidad”. Que consecuentemente haya
una presencia activa del Rector en la Comunidad religiosa. |
| 2. |
Los Rectores deben hablar con los
religiosos jubilados y sin clases, que puedan ayudar en algunas
actividades de la Comunidad o de la casa, siempre que no tengan también
otras ocupaciones importantes. |
| 3. |
Las relaciones de comunicación interna
han de ser rimero humanas: de convivencia, de confianza, de buen trato,
de diálogo. Algunas salidas comunitarias podrían ayudar mucho a la
convivencia.
Deberíamos ser imagen de unidad, de corporación. Señalar
siempre lo positivo, especialmente hacia fuera. Y mostrar, en todo tiempo
y lugar, el Amor a los hermanos. |
| 4. |
Se ha de prestar atención especial a
los jóvenes, enfermos y ancianos. Creemos, sin embargo, que los
religiosos de la enfermería provincial están bien cuidados. Los
religiosos ancianos, que se valen por sí mismos, deben permanecer en
sus respectivas Comunidades. |
| 5. |
Que los religiosos se
encuentren bien en casa. Cuidar los espacios comunes: oratorio,
biblioteca, quiete, comedor: que sean lugares de encuentro. |
| 6. |
Procurar que, salvo
raras excepciones, los religiosos estén presentes en los
momentos o actos de comunidad. Las capellanías deben acomodarse
a nuestros horarios, respetando siempre nuestra oración de la
mañana, no al contrario. |
| 7. |
Organizar las
reuniones de comunidad señalando puntos a tratar, dialogando,
en una reunión de sólo una hora y con un buen moderador. Que
no falte información puntual de todo lo doméstico y
provincial. |
| 8. |
Que las comunidades
pequeñas tengan de hecho el número mínimo de Religiosos que
mandan las Constituciones y Reglas. Se puede prescindir de
algunos religiosos en algunas Comunidades numerosas para
resolver el problema de las minicomunidades. |
| 9. |
Es conveniente que
haya cambios en las comunidades. |
| 10. |
Que, manteniéndose los actos comunes, haya una mayor colaboración de las Comunidades en las actividades de los Centros. |
| 11. |
Han de encontrarse
métodos y formas para una mayor relación y comunicación y un
acercamiento más frecuente y cordial con los laicos de nuestras
obras. Que ello no sea obstáculo para que respeten nuestra
intimidad. |
| 12. |
Tendríamos que
colaborar más con la Iglesia Local, sin abandonar nuestro
carisma. Por ejemplo en celebraciones dominicales de la
Eucaristía. |
| 13. |
Es muy difícil
potenciar nuestra espiritualidad calasancia, sin recuperar el
espíritu de oración y pobreza con verdadera transparencia. |
IV. CONGREGACIÓN
PROVINCIAL
En la
programación bienal, la Congregación Provincial marca estas líneas operativas para revitalizar
nuestra vida comunitaria:
| 1. |
Que cada comunidad revise su manera de
evangelizar y su modo de presencia, en cuanto comunidad religiosa, para
que su mediación profética cristiana llegue a tener más calidad
significativa. |
| 2. |
Facilitar y animar a los religiosos a
realizar actividades y experiencias de un compartir progresivo de la
vida interior, a nivel humano y de fe. |
| 3. |
Fomentar más la comunicación
interpersonal dentro de la comunidad, de forma que ésta sea más
comunidad de vida que de trabajo. |
Los documentos son claros y
precisos. Poner
en práctica su contenido nos va a costar porque no hemos sido
entrenados ni educados en estas mediaciones de compartir con los
hermanos vida y fe,
nuestra interioridad, aquello que vivimos por dentro;
hemos sido durante muchos años como un búnker herméticamente cerrado
en el que nos hemos defendido de los demás, pero en el que vivimos muy
aislados, solitarios y tristes. Tal vez, sólo la gracia y el Espíritu
de Dios serán capaces de derretir esas paredes de nuestro búnker. Pero
ayudémosle: está en nuestras manos facilitarle la tarea.
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